Pero ¿que podemos hacer para controlar la energía de la música? Existen diferentes parámetros que regulan y expresan la energía de la música:
LA DINAMICA
Podemos controlar la energía de la música con la dinámica: cuanto mas fuerte mas energía, cuanto mas piano menos energía.
EL RITMO
Ritmos mas activos, con mas notas o mas sincopas, generan mas energía.
LA ALTURA
Notas mas agudas incrementan la energía.
En general, combinando estos parámetros podemos controlar el grado de energía de nuestra música para adaptarlo a las necesidades de cada momento regulando el equilibrio tensión-relax que necesita la interpretación. Esto dará una forma con sentido a nuestro acompañamiento y ayudara a la construcción del solista.
Del mismo modo, cuando nos toca a nosotros el papel de solista, debemos tener en cuenta la construcción de nuestra improvisación. En este caso podemos añadir algunos parametros a los que hemos visto antes. Cuando estamos
improvisando, estamos creando una melodía y por tanto ademas de la dinámica, el ritmo y la altura de las notas tambien entran en juego los siguientes parámetros:
LA TENSIÓN
Aumentamos la energía si usamos como notas principales de nuestra melodía las tensiones, o sea, notas que causan disonancia con el acorde (novenas, onceavas, treceavas, etc.). También aumentan la tensión y por tanto la energía de la melodía el use de apoyaturas y retardos.
LA SITUACIÓN ARMÓNICA
Mientras improvisamos sobre una determinada armonía,podemos pensar en acordes distintos de los originales que pueden cumplir la misma misión que los originales y conducirnos al mismo objetivo (punto de reposo armónico).
Es como Si fuéramos al mismo sitio por un camino distinto. Esta practica resulta interesante ya que da la sensación de que la melodía se separa momentaneamente de la armonía para volver a encontrarse en la resolución de la frase.
También podemos usar la sustitución armónica en el acompañamiento, pero debemos tener cuidado ya que podemos entrar en conflicto con otros acompañantes (piano, guitarra...) y confundir al solista.
En el inicio de la improvisación, es recomendable plantear un nivel relativamente bajo de energía, así podremos ir construyendo en dirección ascendente aumentando paulatinamente la energía mediante la combinación de todos los recursos para alcanzar el climax. Podemos usar frases cortas, con poca notas pero con sentido musical dejando respiros entre ellas, el silencio también es música.
A medida que avanza el solo podremos crear frases mas complejas y enlazadas entre si hasta alcanzar el climax.
Hacia el final podemos hacer bajar el nivel de energía para concluir y habremos construido una improvisación can setido.
Recordad que el interés de la música reside en gran parte en la alternancia de los momentos de inquietud (tensión) con los mementos de tranquilidad (relax), subidas y bajadas. Naturalmente cada tema tiene su ámbito, no necesitan el mismo grado de fuerza una balada que un tema a fast tempo. pero dentro de cada uno es importante la construcción para alcanzar su climax y resolverlo después.
También resulta común que un solo acabe en el mismo climax con lo que la conclusión o resolución desaparece, en este caso también necesitamos bajar el nivel de energía para empezar la construcción del siguiente solo, ya que
no seria lógico empezarlo en el punto mas alto.
Podeis observar todo esto escuchando los temas que mas os gusten, poniendo atención a los cambios de energía en su desarrollo y en los puntos de inflexión, que son los cambios de tema a primera improvisación, entre improvisaciones distintas y de la ultima improvisación a la reexposicion
tema. Poned atención en la construcción de cada improvisación para localizar el climax, asi vereis su desarrollo desde el inicio y su resolución final. Observad los recursos,que emplea el bajista para realzar y dar soporte a la intervención del solista y como interaccionan entre si.
La mejor manera de aprender es analizar desde todos los puntos de vista el trabajo de nuestros músicos favoritos.

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