Cómo se graba el sonido
de manera digital
Para comprender este concepto, vamos a hacer una analogía con el
cine. Mientras que el cine analógico es una fotografía fiel de la realidad,
el cine digital no es más que una conversión de esa realidad a ceros y
unos: el lenguaje que las computadoras comprenden. Cuanta mayor
resolución tengamos, más fiel a la realidad va a ser esa conversión y
esto lo podemos comprobar al observar un video digital grabado en
baja resolución. Así, cada píxel de la imagen representa lo que sería
en audio un bit. La onda de sonido digital no es perfectamente curva, sino escalonada. A mayor cantidad de bits, menor cantidad de
escalones, lo que significa mayor calidad. En un video o fotografía
digital con baja resolución la imagen se pixela. Lo mismo ocurre con
el sonido. El sonido digital se convierte a bites en lugar de píxeles
y a mayor cantidad de bites, mayor calidad de audio. Más bites
necesitan más espacio, y lo mismo ocurre con los archivos de fotos y
videos pesados. Esto siempre fue así: cuanto más grande era la cinta
magnética de la era analógica, mejor era la calidad de sonido.
En el cine, al igual que con las cintas magnéticas, cuanto más ancho
era el negativo, la película podía proyectarse en pantallas (o paredes)
de mayores dimensiones. Así, hubo acetatos de 8 y 16 mm para el
cine hogareño y de 24 o incluso 70 mm para el ámbito profesional.
La diferencia era que al intentar proyectar una película pequeña a
una gran distancia sobre una pantalla demasiado grande, en lugar de
pixelarse, se iba de foco, viéndose borrosa.
Cada vez más las salas de cine están reemplazando a los viejos
acetatos por el formato DCP o Digital Cinema Package, que son discos
rígidos especiales que distribuyen las cinematográficas,

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